Un portal de incorporación para operadores hoteleros de la costa: qué se construyó, cómo se probó y qué quedó funcionando.
Los hoteles boutique de la costa atlántica que trabajan con nosotros llegaban a la temporada alta con el mismo cuello de botella: cada alta de propiedad se hacía por correo, con planillas sueltas y fotos enviadas en tres formatos distintos. Cuando en noviembre entraban quince establecimientos en dos semanas, el equipo perdía más tiempo ordenando adjuntos que revisando si el hotel cumplía con los criterios de publicación.
La tarea era armar un portal donde el propio hotelero cargara sus datos, subiera imágenes con un mínimo técnico verificable y firmara la ficha antes de que alguien del equipo la tocara. Sin integraciones costosas, sin depender de un CRM externo, y con la posibilidad de que una persona del área de soporte en Posadas pudiera revisar todo desde el navegador.
Empezamos por el formulario, pero no como una lista larga. Lo partimos en cuatro pasos: datos del establecimiento, ubicación y accesos, servicios declarados y material fotográfico. Cada paso se guarda solo, así que si el hotelero cierra el navegador a mitad de camino, retoma donde dejó. La validación de imágenes corre en el cliente: se rechazan archivos menores a 1200 px de ancho o con peso por encima de lo razonable para una ficha pública.
El panel interno quedó deliberadamente sobrio. Una tabla con estado por propiedad (borrador, en revisión, publicada, observada), un campo de notas para devolver correcciones y un historial de cambios por ficha. Nada más. Probamos el flujo con tres hoteles de Mar del Plata y Villa Gesell durante dos semanas antes de abrirlo al resto. La devolución más útil fue sobre el orden de los pasos: los dueños querían cargar primero las fotos y después los datos, así que invertimos esos dos bloques.
El portal se usa hoy para todas las altas nuevas. El tiempo promedio entre el primer ingreso del hotelero y la ficha lista para publicar bajó de varios días de ida y vuelta por correo a una sesión de carga más una revisión interna. Las observaciones quedan registradas en el mismo lugar donde se corrigieron, lo que sirvió para detectar que la mayoría de los rechazos venía de fotos de fachada tomadas de noche, y ajustar la guía que se envía al inicio.
Quedan cosas pendientes: la exportación de fichas a PDF todavía se hace a mano y el módulo de accesibilidad declarada necesita una revisión con el área de turismo accesible. Lo próximo es sumar un resumen descargable para el hotelero y enlazar cada ficha publicada con su página en el catálogo. Puedes ver cómo se aplicó el mismo criterio en el flujo de reservas por temporada, o escribirnos desde contacto si administras un establecimiento y quieres sumarlo.